sábado, 8 de julio de 2017

La sombra tenue

Había un momento en la noche donde me sujetaba a la almohada, queriendo que sus brazos me rodearan, queriendo escuchar de nuevo esos pianos con esa balada eterna que escuchaba con los sonidos de su corazón... pero su ausencia me mataba, era tanto tiempo sin tocarle, sin verle...
Lentamente mi alma se consumía en una agonía helada, donde gritaba su nombre para hacer un poco de calor, de su calor, que calentara de nuevo todo mi cuerpo... él estaba aquí, pero su sombra se hacía tenue, se olía su ausencia... me hacía falta verlo, que me dijera que me amaba entre melodías blancas y lagrimas negras... entre los colores favoritos de ambos y flores limpias con el rocío de la lluvia, seguía aquí, pero su sombra se ausentaba, ¿Dondé estás? ven conmigo, por favor...
Ya no está, y su sombra no me da ese calor, me faltan sus manos, no encuentro la forma de volver a su lado... su sombra tenue me cubre... lo necesito, lo necesito a él... ¿Mi vida? mi vida... devuelvanmelo... destino... dame mi vida de nuevo en sus besos... vuelve que siento que no estás... y tengo miedo... miedo de perderme en el olvido... te amo, te necesito, me encuentro perdida, no tengo sentido, mírame de nuevo, mira hacia acá... ven por mi, ven por tu sombra tenue y vuelve por mi...



sábado, 17 de junio de 2017

[Fic] Corazones Blancos -Capitulo 01-

"Shinohara Urara, si continua así jamás terminará el trabajo" dijo el maestro mientras yo veía a la ventana como las nubes cubrían de nuevo el cielo para dejar caer gotas de agua helada. Era un día normal en la universidad, todos trabajaban y la clase avanzaba rápido, realmente quería que lo hiciera, quería salir de inmediato para ir corriendo y recostarme en mi cama porque me sentía un poco resfriada. La puerta del aula 63-A se abrió, y entro un chico, muy bien parecido, su piel era blanca, alto de cabello largo y negro, con gafas, realmente me llamo la atención cuando lo vi, tras el iba el encargado de la carrera, y le dio al maestro una pequeña nota. El encargado salio y dejo al chico con el profesor "Bien ahora, Tanaka-san me informa que tendremos un nuevo compañero este semestre..." mientras hablaba las chicas atrás hacían bullicio y los hombres parecían que ignoraban, y yo, yo solo miraba atenta al frente todos los movimientos que él hacía, "Mi nombre es Takekiyo Atsushi y vengo de..." mientras hablaba realmente me perdía entre sus palabras, creo que, jamás me había encantado un chico como él lo hacía. Tomo asiento, no estaba muy lejos y podía mirarlo, comenzó a tomar nota de lo que el profesor había anotado en la pizarra, y así continuo el día.

Las clases finalizaron y se escucho el arrastrar de las sillas para poder dirigirse a la puerta, cuando me acercaba a la puerta, recordé que había olvidado un libro en mi pupitre, regrese por el, y sin darme cuenta en el aula solamente estábamos Atsushi-san y yo, yo lo mire y deje caer mi libro sin darme cuenta, el volteo y dijo "¿Estás bien?", creo que yo me sonroje y me agache rápido a tomar el libro y salí corriendo del salón. ¿Qué me pasaba? me fui corriendo por las escaleras y vi a Tora, Tora era amigo de mi hermano mayor, y él siempre me acompañaba a casa tras salir de clases, hasta donde tenía entendido el quería agradarme para tener algo más allá que una amistad, pero, Tora era ése amigo que no podría cambiar y jamás me podría agradar como hombre. me acerque a él y le dije que nos fuéramos a casa porque no me sentía bien, tomo mi mano y salí con él de la universidad. Mientras caminábamos, Tora-san hablaba y hablaba y yo no le prestaba atención, era una grosería, pero Atsushi-san había dejado en mi un gran impacto, "¿Qué te sucede Urara-chan?" pregunto Tora-san "Nada, solo que, tengo algo de fiebre", llegue a casa y me despedí de él, me tire en la cama y así permanecí viendo el techo de mi habitación hasta que me quedé dormida, pensando en Takekiyo Atushi.

Por causa de la gripe, falte varios días a la universidad; así que cuando volví, esperaba ver a Atsushi-san de nuevo, pero está vez con ojos menos temerosos y evitaría ruborizarme. Caminaba por los pasillos cuando lo vi hablando con una chica que tocaba su rostro y besaba sus labios muy delicadamente, me detuve y lo vi fijamente, sentí dentro del pecho un pequeño dolor, tal vez, una pequeña decepción de que una chica lo besara, lo cuál me parecía realmente estúpido ya que solamente lo había visto un día; seguí caminando y pase tras él rápidamente y me dirijia a la biblioteca para consultar las tareas atrasadas, mientras caminaba escuchaba el andar de todos por los pasillos cuando alguien grito mi nombre "Shinohara Urara, espera" voltee y vi que Atsushi-san iba tras mío, se detuvo frente a mi y tomo un respiro.

-Caminas rápido- dijo
-si, llevo algo de prisa, ¿Se te ofrece algo?- le dije mientras lo miraba fijamente a los ojos a través de sus gafas
-si, quisiera hablar contigo, y pedirte ayuda en algunas materias, los profesores dijeron que consultara contigo- dijo mientras su cabello caía en sus hombros y acomodaba la chaqueta que llevaba puesta
-¡Oh! claro, si, pues, ahora voy a consultar tareas atrasadas, hablamos terminando las clases para ayudarte ¿está bien?-
-Claro- dijo mientras reía dulcemente cerrando sus ojos y dejando ver su sonrisa, mientras mis mejillas se ponían rojas, se sonrojo al mismo tiempo, cruzo la mirada conmigo y le dije que me tenía que ir, apresure el paso de nuevo y entré al baño a tomar un respiro, que me pasaba con él, me sentía como una niña de secundaria emocionada por un chico, era una mujer mayor, ¿por qué sentía esa emoción?

Gota de vida

Cae una gota de vida entre sentimientos muertos
haciendo crecer de nuevo las rosas
entre la fría oscuridad
y la muerte blanca...

Uno a uno van levantando la mirada las almas
de los amantes que habían muerto
ya hacía mucho tiempo

en mi solitario corazón

Entre palomillas blancas que alzan el vuelo
hacía la infinita nada
Y tu, caminando entre deseos perdidos
pasiones extinguidas
y besos sellados por el dolor...

Y yo, inerte como el pasado
callada como la soledad
herida por las mentiras
rota... mil veces rota...

Tómame dulce caballero
No sueltes mi cuerpo de tus brazos
No detengas tu calor sobre mi piel
Besame y piérdete conmigo
entre la luz de la luna y el frío del tiempo...

Cae una gota de vida entre sentimientos muertos... y volvemos a vivir.